21.11.07

EXTRACTOS DEL DISCURSO DEL GENERAL EN JEFE (R) Y EX MINISTRO DE DEFENSA, RAÚL ISAÍAS BADUEL

Como bien ustedes recordarán, mi trayectoria pública ha estado siempre caracterizada por un profundo respeto y apego a las leyes y una defensa a ultranza de la Constitución.

En los sucesos de abril de 2002 como militar activo al mando de tropas, me correspondió el privilegio de acompañar al pueblo de Maracay, al pueblo del estado Aragua, y al pueblo venezolano en la restitución del hilo constitucional, tras el tristemente golpe de Estado del 11 de abril. Por lo tanto, para nadie es un secreto que me identifico plenamente con el proyecto de país plasmado en la Constitución de 1999, de contenido profundamente democrático que privilegia los principios de igualdad, solidaridad, participación y justicia, para el pueblo venezolano, proyecto que fue el motivo de que el pueblo votara en las elecciones del 98 por un cambio a través de este modelo.

Es por estas razones que, luego de haberme tomado un tiempo para reflexionar y meditar sobre el rumbo que lleva nuestra patria y teniendo en cuenta que la nación está siendo conducida en los actuales momentos a un proceso de reforma constitucional, cuyas consecuencias hay que valorar, me siento en la obligación y el deber moral como ciudadano responsable, de establecer algunas consideraciones al respecto y alertar a todos los venezolanos ante este engaño cuyas consecuencias son inciertas.

La propuesta de reforma aprobada por la Asamblea Nacional constituye un cambio total en el contenido de los principios fundamentales de la Carta Magna aprobada por el pueblo venezolano venezolano en el año 1999, con la que hemos conseguido muchas victorias avances en todos los campos.

Esta propuesta no es una reforma constitucional, no es una revisión parcial ni una sustitución de alguna de sus normas, es una transformación del Estado y un diferentísimo modelo de país que se manejará quitándole poder al pueblo, haciéndole ver que le conviene los beneficios que le proponen en relación a la propiedad, laborales otros, a cambio de que el pueblo permita que todas las autoridades y el manejo del país y sus riquezas queden a cargo del Poder Ejecutivo, quitándole entonces a los venezolanos todas sus posibilidades de elegir y remover sus autoridades o gobernantes y decidir qué hacer con las riquezas.

Lo peligroso no es que el Ejecutivo elimine el sector privado con la excusa de distribuir mejor las riquezas entre el soberano, sino también que prescinda del pueblo, es decir de todos los espacios que deben ser de la sociedad tomándolos para sí.

Este proyecto de una nueva Constitución promueve la polarización y contribuye al enfrentamiento entre los venezolanos, siendo absurdo tratar de fabricarla en torno a una ideología.

La Constitución del 99 no impide para nada ejercer un gobierno socialista, con altísimos niveles de inclusión y amplio contenido social, porque es en sí misma un ambicioso programa de gobierno a favor de los excluidos y de la sociedad en general.

Debió considerarse el período previsto de dos años, como lo dice la ley máxima, para poder plantear una reforma, ya que el debate tenía que ser más extenso e incluyente, y no obligado por estos dos poderes innecesariamente, de forma atropellada, mediante procedimientos fraudulentos, de una propuesta que requiere de una consulta más amplia a través de una asamblea nacional constituyente. Invito a todo el pueblo venezolano a que lea el proyecto de reforma y se dé cuenta de que la magnitud de los cambios que se está proponiendo no se corresponde con un proceso de reforma sino que es un planteamiento en su contra.

En este momento tanto el Poder Ejecutivo como el Poder Legislativo le están quitando poder al pueblo alterando los valores, los principios y la estructura del Estado, sin estar facultados para ello, ya que el poder constituyente reside en el pueblo, único capaz de llevar a cabo cambios de esa magnitud. El Poder Ejecutivo y el Poder Legislativo están usurpando funciones que no le son propias. Alerto al pueblo venezolano, a la nación toda, para que no se deje quitar lo que le corresponde.

Ese poder es de todo el pueblo venezolano, no se dejen engañar. Lo increíble es que aunque estamos frente a un cambio profundo de la Constitución y de nuestras vidas, grandes sectores de la población desconocen total o parcialmente su contenido y gravedad.

Debo alertar al pueblo, que según la llamada “exposición de motivos” del proyecto de reforma constitucional propuesto por el Presidente y a propósito de la satisfacción “de las necesidades de la sociedad, en la búsqueda de la equidad y la justicia social”, dice lo siguiente: Concretar esto supone un largo largo tránsito en el cual, a través de etapas sucesivas, se va aproximando más en el enlace y consolidación de la estructura de una sociedad venezolana en donde imperen los nuevos valores y marcos referenciales socialistas, recorrido que es conocido por los teóricos como el proceso de la transición.

La transición al socialismo puede durar muchos años, resultando un proceso de quiebre generacional. ¿A qué socialismo se nos quiere llevar? ¿Por qué no le dice al pueblo claramente hacia dónde se piensa conducir a la nación?

Tenemos como pueblo que exigir que se nos diga claramente el destino de nuestro futuro y no se nos mienta con un supuesto socialismo a la venezolana.

Lamentablemente, lo que ha ocurrido es que en vez de ir hacia una interpretación progresiva y mejorada del texto constitucional, se ha ido hacia una interpretación regresiva, sobre todo limitando los derechos fundamentales.

Cuando se analiza el contenido de la reforma, cualquiera puede darse cuenta que ninguno de los artículos propuestos enfrenta los verdaderos problemas del país. No suministra soluciones al problema de la pobreza, el desempleo, la inseguridad personal, el desabastecimiento y la inflación, entre otros; lo que sí deja ver son las claras intenciones que se tienen.

Esta propuesta de reforma sólo le está quitando poder al pueblo por dos vías. Primero, porque usurpa de manera fraudulenta el poder constituyente del pueblo; y segundo, porque las autoridades de la nueva geometría del poder que se está creando no son elegidas por el pueblo.

El poder constituido representado sólo por el Poder Ejecutivo y Legislativo está ejecutando cambios trascendentales de envergadura usurpando al poder constituyente originario del pueblo venezolano y esto constituye un golpe de Estado e impondrá un modelo que, de facto, pasará a ser de derecho.

De culminar este proceso con la aprobación del mismo por las vías propuestas por el Presidente y la Asamblea Nacional, se estaría consumando en la práctica un golpe de Estado.

Por lo tanto, manifiesto públicamente mi rechazo a esta reforma constitucional... Pueblo de Venezuela, infórmate sobre la reforma. Defiende tus derechos no dejes que te quiten poder de manera fraudulenta.

Hago un llamado a los profesionales de la Fuerza Armada para que como ciudadanos y soldados garantes de la paz y de la independencia y soberanía de la nación en nuestro país, analicen profundamente el texto.

La Asamblea Nacional al participar en esto, las autoridades del CNE al avalar esto como legal y legítimo para un proceso de elección y algunos magistrados del TSJ al colaborar con ello por omisión y malas decisiones, se ganarán un papel protagónico circunstancial cuyo daño causado Dios y la Historia les cobrarán más tarde.

La única arma democrática y legal que nos queda es votar “No” y defenderlo ante la pretensión de consumar rápidamente esta imposición no democrática que nos conduce a un nefasto retroceso.

Fuente: Diario La verdad. Maracaibo, 06 NOV 07. Editado por el Cnel. (Ej) Antonio varela

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